Las señales que los hombres no deberían ignorar ante las pérdidas de orina.

«No me la sacudí bien». Es lo que dicen algunos hombres al notar unas gotas de orina en la ropa interior después de ir al baño, una explicación que puede convertirse en una excusa para restarle importancia al goteo y dejar pasar el tema. Sin embargo, cuando se repite, genera incomodidad o aparece junto con otros cambios al orinar, conviene buscar orientación médica.

Este goteo, conocido como goteo posmiccional, puede presentarse cuando queda una pequeña cantidad de orina en la uretra, el conducto por el que sale la orina. Por eso, reducirlo a una cuestión de aseo o de «sacudirse mejor» puede impedir reconocer lo que está ocurriendo. Su presencia, por sí sola, no permite determinar la causa ni significa necesariamente que exista un problema de próstata.

En el marco del mes dedicado a la prevención y el cuidado de la salud masculina, Essity, compañía global de higiene y salud, y su marca TENA, comparten claves para identificar las pérdidas de orina y reconocer cuándo buscar atención médica, sin que la vergüenza retrase ese paso.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. No es una enfermedad en sí misma, sino una condición que puede estar relacionada con diferentes problemas de salud. Puede afectar la confianza al trabajar, hacer ejercicio o compartir con otras personas, pero existen alternativas de manejo según su origen. Que pueda presentarse con la edad no significa que deba asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento.

En los hombres, las pérdidas pueden estar asociadas con problemas de próstata, efectos de algunas cirugías o tratamientos y alteraciones en los músculos o nervios que intervienen en el control de la vejiga. También hay situaciones temporales, como una infección urinaria, que pueden ocasionarlas. Esta diversidad de causas explica por qué conviene identificar su origen antes de elegir cómo manejarlas.

“Queremos que los hombres puedan reconocer las pérdidas de orina y hablar de ellas sin sentir que tienen que ocultarlas o justificarlas. Desde Essity, a través de TENA, buscamos acercar información que les ayude a identificar cuándo consultar y conocer las alternativas de manejo. Dar ese primer paso es importante para que la pena no termine limitando su bienestar y sus actividades cotidianas”, señaló Luis Felipe Restrepo, Marketing Manager North Cone, TENA

El impacto tampoco depende únicamente de la cantidad de orina que se pierde. La preocupación por un episodio puede llevar a estar pendiente de dónde hay un baño o a sentir inseguridad durante una jornada de trabajo, una salida o una actividad física. Reconocer esa incomodidad permite abordar también el bienestar de la persona y buscar apoyo antes de que empiece a limitar su rutina.

Cuándo conviene consultar

No hace falta esperar a que las pérdidas sean abundantes para pedir una cita con medicina general o urología. Es recomendable consultar si se presenta alguna de estas situaciones:

  • El goteo después de orinar se repite, aumenta o genera incomodidad; también si hay escapes al toser, levantar peso o hacer ejercicio.
  • Aparece una necesidad repentina de orinar que resulta difícil de controlar o se producen pérdidas antes de llegar al baño.
  • Hay dificultad para empezar a orinar, un chorro débil, sensación de no vaciar la vejiga o necesidad de levantarse varias veces durante la noche.
  • El temor a una pérdida lleva a evitar actividades, viajes o encuentros sociales. La afectación de la vida cotidiana también es una razón para buscar ayuda.

Algunas señales requieren atención prioritaria: la presencia de sangre en la orina o de dolor o ardor al orinar amerita una valoración médica sin demora, mientras que la imposibilidad de orinar requiere acudir a un servicio de urgencias.

Para facilitar la valoración, puede ser útil observar desde cuándo ocurren los episodios, con qué frecuencia y en qué situaciones aparecen. Anotar si suceden después de orinar, durante un esfuerzo o tras sentir una urgencia intensa ayuda al profesional a reconocer patrones. Este registro puede orientar la evaluación, pero no es un requisito para pedir una cita ni debe retrasar la atención ante una señal de alarma.

La valoración permite identificar la causa y definir un manejo individual. Según el caso, puede incluir ajustes en los hábitos, ejercicios del suelo pélvico guiados por un profesional u otros tratamientos. Evitar la automedicación y recibir orientación es importante, porque no todas las pérdidas de orina tienen el mismo origen.

Los ajustes en los hábitos también deben responder a las necesidades de cada persona. Mantener una hidratación adecuada, revisar el consumo de cafeína y alcohol, evitar el estreñimiento y realizar actividad física pueden formar parte del cuidado, según la orientación profesional. Reducir drásticamente los líquidos para intentar evitar un escape puede llevar a la deshidratación; por eso, la cantidad y los horarios de consumo deben adaptarse al estado de salud y la rutina.

Como apoyo para la vida diaria, TENA Men cuenta con protectores masculinos para el manejo de pérdidas de orina. Estas soluciones pueden acompañar el cuidado y brindar protección durante las actividades cotidianas, pero no reemplazan la valoración médica.

Hablar de las pérdidas de orina con naturalidad ayuda a reconocerlas y buscar atención. Superar la pena empieza por entender que consultar por unas gotas también es una forma de cuidar la salud.

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