El terremoto registrado en el Valle del Cauca el pasado 10 de agosto parte de su capacidad de atención como consecuencia de las afectaciones en su infraestructura.
En medio de este escenario, surgió una alternativa que hasta hace pocos años habría parecido difícil de imaginar: realizar procedimientos cardiovasculares en el hospital y continuar el monitoreo del paciente fuera de sus paredes, con información clínica transmitida en tiempo real a un equipo especializado.
Para hacerlo posible, la Fundación Clínica Shaio puso a disposición del HUV 50 dispositivos del Programa Sensórica, junto con el conocimiento y acompañamiento necesarios para implementar el modelo de monitoreo remoto. La iniciativa permitió articular tecnología, talento humano y capacidad hospitalaria de ambas instituciones alrededor de una necesidad concreta: seguir cuidando a los pacientes cardiovasculares aun cuando la infraestructura disponible se encontraba limitada.
“Una emergencia como la que vivió el Valle del Cauca nos permitió demostrar que la tecnología puede ayudarnos a llevar el cuidado del paciente más allá de las paredes del hospital. Desde la Clínica Shaio pusimos nuestra experiencia, tecnología y capacidad de monitorización al servicio de una necesidad concreta: continuar vigilando a pacientes cardiovasculares aun cuando la capacidad física de una institución se encontraba limitada. Este tipo de tecnología también permite articular la atención de manera más eficiente, especialmente en situaciones como la actual, cuando existe una capacidad hospitalaria reducida y la infraestructura se encuentra comprometida”, afirmó el Dr. Gilberto Mejía, director general de la Fundación Clínica Shaio.
Sensórica: una central clínica que permite cuidar a distancia.
El Programa Sensórica de la Fundación Clínica Shaio combina dispositivos médicos de monitorización remota con una central clínica ubicada en la institución, desde donde profesionales de la salud realizan vigilancia permanente de las variables fisiológicas y hemodinámicas de los pacientes.
Los dispositivos permiten obtener información de manera continua y no invasiva. En el caso del monitor de pecho, por ejemplo, es posible registrar hasta 13 variables hemodinámicas, incluido el trazo electrocardiográfico de una derivación.
La información es recibida en la central de monitorización de Sensórica, donde un equipo conformado por profesionales de la salud analiza los datos y responde al sistema de alertas. La Clínica Shaio señala que esta monitorización funciona 24 horas al día, los 7 días de la semana.
De esta manera, el paciente puede encontrarse fuera de la institución y continuar conectado a un equipo clínico que vigila su evolución.
Una tecnología que encontró una necesidad real.
La emergencia ocasionada por el terremoto permitió llevar esta capacidad tecnológica a un escenario concreto.
Tras las afectaciones registradas en la infraestructura del Hospital Universitario del Valle Evaristo García, ambas instituciones articularon sus capacidades para continuar el seguimiento de pacientes cardiovasculares que, por su condición clínica, podían permanecer en sus hogares.
El HUV aportó el conocimiento de sus pacientes y la atención asistencial, mientras que la Clínica Shaio aportó los dispositivos de Sensórica, su central de monitorización y el acompañamiento especializado para la vigilancia remota.
Así, después del procedimiento o atención realizada en el HUV, algunos pacientes pudieron regresar a sus hogares con un dispositivo de monitoreo, mientras la información sobre su evolución continuaba siendo recibida y analizada remotamente.
A la fecha, 20 pacientes han sido incluidos en este modelo de seguimiento remoto, con ciclos de monitorización de aproximadamente cuatro días. Durante este periodo se han generado más de 200 alertas, de las cuales 30 requirieron comunicación con el equipo asistencial del HUV para su seguimiento.
La implementación del programa se realizó en menos de dos semanas. Equipos de dos instituciones que nunca habían trabajado previamente de manera conjunta lograron articular la estrategia, incluyendo la socialización del modelo, la capacitación del personal, la transferencia de conocimiento y el empalme de las rutas de atención y comunicación, hasta poner en funcionamiento el esquema de telemonitoreo para los primeros pacientes.
La iniciativa también contempla el apoyo al Hospital de Cartago, institución que hace parte de la red del Hospital Universitario del Valle y que, además, recibe pacientes provenientes de Pereira. Esta articulación amplía el alcance de la iniciativa y permite que la tecnología y el conocimiento compartido contribuyan a la continuidad del cuidado de pacientes cardiovasculares en distintos puntos de la región.
Una alianza que demuestra que el cuidado puede ir más allá del hospital.
Para la Clínica Shaio, esta experiencia también evidencia el potencial de la monitorización remota como complemento de la atención convencional.
“El valor de Sensórica no está solamente en el dispositivo. Está en la posibilidad de convertir los datos en información clínica útil y ponerlos al servicio de un equipo de profesionales que puede tomar decisiones oportunamente. Lo que vivimos con el HUV demuestra que es posible mantener conectado al paciente con su equipo de salud incluso cuando no está físicamente dentro de un hospital”, explicó Nathalie Alonso Uribe, líder del programa Sensórica de la Fundación Clínica Shaio.
La Clínica Shaio desarrolla Sensórica como una alternativa de monitorización que busca facilitar el seguimiento de pacientes tanto en escenarios intrahospitalarios como extrahospitalarios.
El HUV, un aliado en una experiencia que nació de la emergencia.
La participación del Hospital Universitario del Valle Evaristo García fue fundamental para hacer posible esta experiencia. Para el Dr. Irne Torres Castro, gerente del HUV, la experiencia representa una oportunidad para explorar nuevas formas de garantizar la continuidad del cuidado cuando una emergencia afecta la capacidad física de una institución:
“En una emergencia que reduce nuestra capacidad instalada, contar con herramientas que permitan monitorear a los pacientes en tiempo real nos da la posibilidad de continuar su manejo con información objetiva y oportuna. Cuando la condición clínica lo permite, el paciente puede salir del entorno hospitalario y continuar su recuperación en un ambiente más tranquilo, familiar y seguro, mientras el equipo asistencial mantiene el control sobre su evolución. Esta experiencia también demuestra el valor de unir capacidades entre una institución pública y una fundación privada, porque cuando compartimos conocimiento, tecnología y esfuerzos alrededor de un propósito común, podemos generar mejores resultados para los pacientes.”


