Pruebas PISA 2025: Un llamado urgente a repensar las aulas y combatir la desigualdad educativa en Colombia.

Tras la reciente publicación de los resultados de las pruebas PISA 2025, emitidos por la OCDE, la academia y el sector educativo del país hacen un llamado a no conformarse con la aparente “estabilidad” de las cifras. Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura y 414 en ciencias, manteniéndose muy por debajo del promedio global de las naciones miembro.

Frente a este panorama, María Ruth Hernández Martínez, rectora de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, enfatizó que el diagnóstico real no se limita a una tabla de posiciones, sino a lo que los jóvenes de 15 años pueden o no hacer en su vida diaria. Con un contundente 71 % de estudiantes colombianos reprobando el nivel básico en matemáticas, la académica insistió en la necesidad de transformar de raíz la pedagogía nacional.
Más allá de “hacer cuentas”: Matemáticas y lectura para la vida
Para la rectora Hernández Martínez, reducir la crisis matemática a la incapacidad de resolver operaciones básicas es un error de enfoque. El verdadero reto radica en que los estudiantes desarrollen capacidades críticas:

• Interpretar datos y reconocer patrones para tomar decisiones financieras informadas.

• Comparar alternativas de crédito o evaluar porcentajes en situaciones cotidianas.

• Analizar probabilidades y juzgar la confiabilidad de la información estadística.
Asimismo, el informe de PISA puso bajo la lupa la competencia de la lectura comprensiva, en la cual solo el 46 % de los estudiantes locales alcanza el nivel básico. Hernández advirtió que la lectura no es responsabilidad única del área de Lenguaje, sino una habilidad transversal fundamental para descifrar un problema matemático, seguir una instrucción científica o interactuar críticamente con herramientas de inteligencia artificial.

Apoyo docente y erradicación de las brechas socioeconómicas

El comunicado de la institución universitaria también rechaza que estos resultados se utilicen para juzgar la labor de los educadores. Por el contrario, se exige una discusión seria sobre el fortalecimiento de la profesión docente:

• Garantizar formación permanente y acompañamiento continuo.
• Proveer recursos adecuados y tiempo de calidad para la planeación pedagógica.
• Impulsar la innovación en las aulas sin que dependa exclusivamente de la voluntad individual del maestro.

Finalmente, la rectora instó al país a examinar las diferencias entre colegios públicos y privados con honestidad social, tal como lo sugiere la propia OCDE. Factores como el acceso a libros, conectividad, nutrición adecuada y entornos estables son determinantes en el desempeño escolar. “La pregunta no es si la educación pública o la privada es mejor; la pregunta urgente es cómo garantizar que el lugar donde nace un niño no condene ni determine el alcance de su aprendizaje”, concluyó Hernández Martínez.

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