Detrás de cada joven que llega a habitar la calle hay una historia que merece ser escuchada y comprendida. Las dificultades familiares, la falta de redes de apoyo, las barreras para acceder a oportunidades y los riesgos presentes en algunos entornos pueden influir en las decisiones y circunstancias que atraviesan sus vidas.
De acuerdo con las cifras del Sistema de Información Misional (SIMI) del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON), se identificaron 6.274 registros asociados a factores de llegada a la habitabilidad en calle. De estos, 4.430 corresponden a cinco factores principales, que representan el 70,6 % del total analizado.
El consumo de sustancias psicoactivas, la influencia de amigos o del entorno, la ausencia de lazos afectivos, la falta de oportunidades laborales y las relaciones familiares conflictivas encabezan esta clasificación. Estas cifras permiten identificar algunas situaciones que requieren mayor atención y refuerzan la importancia de actuar oportunamente para prevenir riesgos y brindar alternativas a los jóvenes.
Los cinco principales factores asociados a la llegada a la calle son:
1. Consumo de sustancias psicoactivas: 1.652 registros (26,3 %). Es el factor con mayor número de registros. El consumo puede estar relacionado con diferentes circunstancias personales y sociales, por lo que resulta fundamental promover la prevención, brindar orientación oportuna y facilitar el acceso al acompañamiento necesario para reducir los riesgos y fortalecer los proyectos de vida.
2. Influencia de amigos o entorno: 1.028 registros (16,4 %). Las amistades y los grupos cercanos pueden tener una influencia importante en las decisiones de los jóvenes. Por ello, contar con referentes positivos, espacios de participación y oportunidades para desarrollar habilidades, compartir intereses y fortalecer relaciones protectoras puede contribuir a prevenir situaciones de riesgo.
3. Ausencia de lazos afectivos: 933 registros (14,9 %). Sentirse escuchado, acompañado y reconocido es fundamental durante el crecimiento. Cuando los vínculos afectivos son débiles o están ausentes, los jóvenes pueden experimentar mayor vulnerabilidad. Fortalecer las relaciones familiares y las redes de apoyo resulta esencial para que encuentren espacios seguros en los que puedan expresar sus necesidades y recibir orientación.
4. Falta de oportunidades laborales: 439 registros (7,0 %). Las dificultades para acceder a un empleo y generar ingresos pueden aumentar la incertidumbre económica y limitar las posibilidades de construir un proyecto de vida estable. La formación, el desarrollo de habilidades y el acceso a oportunidades educativas, laborales y sociales son fundamentales para ampliar las alternativas de inclusión y autonomía de los jóvenes.
5. Relaciones Los conflictos constantes en el hogar pueden afectar el bienestar emocional y la sensación de seguridad. En algunos casos, las dificultades de convivencia y la violencia intrafamiliar pueden llevar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes a buscar fuera de sus hogares un espacio que perciben como una alternativa. Por eso, promover el diálogo, el cuidado, el respeto y relaciones libres de violencia es fundamental para fortalecer a las familias como entornos protectores.
En conjunto, estos cinco factores suman 4.430 registros, equivalentes al 70,6 % del total analizado. Sin embargo, la llegada a la habitabilidad en calle no responde a una única causa. Las experiencias de cada joven son distintas y pueden estar atravesadas por varias situaciones personales, familiares, sociales y económicas que se presentan de manera simultánea.
Frente a esta realidad, el Instituto desarrolla tres acciones fundamentales para prevenir y atender la habitabilidad en calle. La primera es su oferta institucional integral, que brinda atención y acompañamiento a niños, niñas, adolescentes y jóvenes para fortalecer sus capacidades y sus proyectos de vida. La segunda es la promoción de su modelo pedagógico, tanto en la calle como en sus unidades de atención integral, como una apuesta por el aprendizaje y la transformación personal. La tercera es la lectura y análisis permanentes de las dinámicas de habitabilidad en calle, a partir de la experiencia de los equipos de territorio expertos que toman el pulso a la ciudad, identifican las necesidades de los territorios y traducen ese conocimiento en acciones pertinentes y oportunas.
“En IDIPRON creemos que ningún niño, niña, adolescente o joven debería sentir que la calle es su única alternativa. Por eso, trabajamos para brindar acompañamiento, fortalecer las oportunidades y contribuir a que cada joven pueda construir un proyecto de vida. Sabemos que detrás de cada situación hay una historia diferente y que prevenir la llegada a la calle requiere actuar a tiempo, escuchar, orientar y trabajar de la mano con las familias, las comunidades y otras instituciones. Nuestro compromiso es seguir abriendo caminos para que los jóvenes encuentren nuevas posibilidades y puedan transformar su realidad”. Expresó Javier Palacios Torres, director general de IDIPRON.
Desde la Alcaldía Mayor de Bogotá, bajo el liderazgo de IDIPRON, se trabaja por la prevención de la habitabilidad en calle y la protección integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, promoviendo una atención cercana, oportuna y articulada que permita reconocer las señales de alerta, evitar la estigmatización y fortalecer los entornos protectores.
A través de la oferta institucional, el acompañamiento y la generación de oportunidades, se busca que cada joven pueda desarrollar sus capacidades, fortalecer sus redes de apoyo y construir un proyecto de vida con mayores posibilidades de bienestar, inclusión y un futuro digno.



