ESCUCHAR EL LLAMADO DE LOS PUEBLOS DE LA SIERRA, CORAZÓN DEL MUNDO, ES PROTEGER LA DIVERSIDAD ÉTNICA Y LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA

Gobernador del Pueblo Arhuaco y representante legal de la Confederación Indígena Tayrona, Zarwawiko Torres

La Sierra Nevada de Santa Marta, territorio ancestral de los Pueblos Kogui, Arhuaco, Kankuamo y Wiwa se encuentra bajo la grave amenaza de desaparecer. Desde los Pueblos Indígenas hemos resistido y persistido en la necesidad de proteger nuestros territorios sin embargo, el Estado colombiano no ha brindado las garantías suficientes para poder desempeñar esa labor como guardianes de territorio.

La Sierra debe entenderse como un punto geoestratégico para la conservación de todos los sistemas, para la protección de los derechos de la naturaleza, pero mientras continúen las iniciativas arrasadoras de los proyectos extractivistas mineros el trabajo será en vano.

Por eso hemos decidido venir desde la Sierra, porque no podemos guardar silencio mientras continúan pretendiendo acabarnos, sin éxito.

Nosotros hemos sido protectores y por ello nos han pretendido acabar, asesinaron la directiva de nuestro Pueblo Arhuaco en 1990, la incursión en 2002 de 200 paramilitares en la vereda El Limón, ocasionando la muerte a 16 Wiwa, el asesinato en el año 2003 de 44 indígenas kankuamos, lo que posteriormente motivó la adopción de medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y en el caso del Pueblo Kogui el asesinato del hijo del Gobernador José de los Santos Sauna en el año 2014. Todo lo anterior constituyó el asesinato de la memoria y una afrenta a los derechos a soñar desde los Pueblos Indígenas

Participaremos además en la Cumbre de los Pueblos Indígenas de este país, como hermanos definiremos nuestra agenda, la cual no estamos dispuestos a dejar de lado para continuar priorizando los temas que el Gobierno Nacional pretende implementar, y en esa agenda la voz de la Sierra deberá ser escuchada.

¿Qué está pasando en la Sierra Nevada de Santa Marta?

Mayor Geremias Torres

La Sierra Nevada de Santa Marta, es el corazón del mundo, sin embargo está bajo la amenaza latente de desaparecer así como los Pueblos Indígenas que allí habitamos. De nuestro territorio ancestral sagrado, que representa alrededor de 1.8 millones de hectáreas se encuentra bajo intereses capitalistas extractivistas cerca de 800.000 hectáreas, cada vez son más las  solicitudes de adelantar proyectos en nuestros territorios, se tienen también las vías férreas, vías de doble calzada, los puertos, los proyectos que están irrumpiendo el buen manejo de los ríos.

Esto último no es una acción menor, representa la vulneración de los derechos de la naturaleza, la no garantía del mínimo vital del agua y una vida digna para nosotros, pero en mayor medida para nuestros niños, no hay agua potable en muchos de nuestros territorios y eso se evidencia en el perfil epidemiológico que refleja la aparición de múltiples enfermedades respiratorias e infecciosas.

Además históricamente hemos sido el epicentro del fortalecimiento de grupos al margen de la ley y estrategia arrasadoras como las misiones, que pretendieron acabar con nuestra cultura sin obtener el resultado que esperaban.

Desde los años 70 nuestros territorios han sido fumigados con glifosato y se han envenenado nuestros cultivos, nos han querido quitar nuestra soberanía alimentaria además que generar en la salud de nuestros Pueblos efectos nocivos.

Han querido despojarnos de nuestros territorios, se creó un municipio inconsulto en medio de nuestro territorio ancestral que hoy en día reproduce dinámicas de discriminación y racismo. Para no ir tan lejos en nuestra historia, hace pocos días el Alcalde de Pueblo Bello ultrajo e irrespetó nuestras figuras de control y salvaguarda territorial, pero no callaremos nuestras voces y emprenderemos las acciones que se requiera para poner fin a esa estratégica sistemática.

Hemos tenido que acudir a las instancias judiciales para preservar nuestra cultura, recientemente la Corte Constitucional tuvo que tutelar el derecho a agua de la comunidad Wiwa de Tezhumake, conformada en su gran mayoría por niños y niñas, pues no hay fuentes de agua potable.

Estamos defendiendo a través de la campaña 1500 latidos el Decreto que tiene por objetivo conservar las bases naturales y la vida frente al desarrollo económico social, Decreto que por cierto ha sido flanco de una cantidad de mentiras, cuando lo que busca es la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta, del corazón del mundo.

¿Qué significa para ustedes que la Sierra Nevada de Santa Marta es el corazón del mundo?

Señora Alcira Izquierdo

Como mujer, madre dadora de vida quiero transmitirles que para nosotros el corazón del mundo es importante porque es la matriz de todo el universo, es allí en donde se engendra la semilla y los códigos de la naturaleza, es por ello que esta denominado el corazón del mundo y es allí en donde se interconecta todos los sistemas naturales que alrededor nos cuidan a nosotros como seres humanos. Por eso allí en la Sierra está establecido los mandatos de todo el universo, el territorio, es allí en donde se encuentra plasmado todo ese saber, el conocimiento de la naturaleza y por eso hoy como pueblos indígenas y como hermanos menores corresponde trabajar en ella. Todos tenemos responsabilidades de protegerla y ayudarla, porque es la que pone a funcionar el cuerpo de la vida, de la naturaleza y del universo, sin ella no podríamos tener vida.

La invitación del corazón del mundo y por recomendación de los mamos es que, necesitamos cuidarla con amor, con fe y con esperanza tanto lo hermanos menores como los mayores, como se cuida a la madre, ahí está representado todo ese saber y conocimiento de la vida universal, de la vida de cada uno de nosotros en la que, lo representamos en el aire, en la luz, en el fuego. En cada elemento de la tierra estamos representados en la sierra y es la que nos interconecta para seguir cuidando y manteniendo., sin ella no podríamos sobrevivir o pervivir, es un sistema de espacio sagrado del universo, así mismo, todos los elementos que están en la sierra también existen interconectados en otros espacios del universo. De allí que se le hace el llamado a los hermanos menores para que podamos interpretar ese mensaje que hoy nos da nuestra madre. La sierra es la matriz del universo, es donde está sembrada la semilla de todo lo que hoy existe en el mundo y es el llamado de los padres creadores que dejaron aquí, de los indígenas y no indígenas y ese llamado debe ser transmitido y escuchado.

¿Cómo ha impactado la pandemia a los Pueblos de la SNSM?

Concejal Ati Quigua

La sierra nevada de santa marta es un ecosistema único e irremplazable, como mujer arhuaca quiero decir que nuestro cuerpo es uno con este territorio, el permiso de las lagunas madres donde nacen los ríos que calman la sed de este caribe. Es muy importante entender la crisis civilizatoria que esta afrontando la humanidad, que cuestiona los modelos económicos, sus formas de producción, de consumo. Frente a esta situación el llamado de los mamos de todos estos tiempos ha sido volver al origen, al equilibrio, al agua, al respeto a la vida, cuando hablamos de sitios sagrados es importante entender la estrecha relación que hay con el agua, estamos hablando de la importancia de armonizar la estructura socioeconómica, la estructura funcional de servicios con la estructura ecológica principal.

¿Qué está pasando ahora?

Estamos en medio de una pandemia que refleja la manifestación de una auténtica crisis civilizatoria, en la cual la naturaleza está expresando su malestar frente al sentido puramente instrumental con el cual la modernidad ha propuesto que la tratemos y nos relacionemos con ella.

Una instrumentalización que proviene del lugar marginal a la vida que ha ofrecido la modernidad al ser humano, desde el cual ha ejercido una apropiación y un control de la naturaleza, aparentemente eximido de las implicaciones y consecuencias de infringir las leyes naturales, como si no estuviera vinculado a sus ciclos. Bajo la forma de pandemia global, la naturaleza hoy nos muestra  las grandes y pequeñas violencias a las cuales ha sido sometida. En ese marco de irresponsabilidad ecológica y vital se han generado las mayores tragedias históricas de  la humanidad.

Al interior de la tradición consumista y extractivista que se activa con la modernidad, y del desarrollismo sin límites en el que se sumerge el orden social, América ha sido considerada como una despensa al servicio del proyecto industrial y posindustrial de occidente, a costa de la degradación de la biosfera y de los pueblos que dependen y han convivido armónicamente con ella

Adicionalmente, las soluciones que ha ofrecido la modernidad a los efectos negativos de sus propias acciones, han duplicado esos efectos negativos. Tal como está pasando con la reactivación de la aspersión de glifosato como estrategia de reducción de cultivos ilícitos; estrategia que no sólo ha demostrado ser ineficaz para el objetivo de reducir esos cultivos, sino que conlleva impactos irreversibles sobre el ambiente, la salud de los habitantes y el tejido social.

Mientras en California, Washington y Oregon hoy existen cientos de empresas dedicadas al cultivo y venta de marihuana, tanto de uso recreativo como medicinal, en Colombia nuestros campesinos y comunidades locales sufren, por un lado el riesgo de ser procesados por la justicia, y por otro lado las presiones de los grupos ilegales. Si bien la guerra continúa ahora a manos de la carteles de la droga, no es una guerra nueva: es la misma guerra que se inicio con nuestro ingreso por la puerta de atrás a la historia de occidente, un lugar menor que nuestros líderes políticos no han estado dispuestos a cuestionar y superar.

Para los sistemas propios de conocimiento de los pueblos ancestrales, la unidad que hacemos con naturaleza no puede ser infringida sin consecuencias. Pertenecemos a un ecosistema cósmico en el cual se integran no sólo las relaciones directas con la naturaleza, bajo la forma de alimentación o de ocupación del territorio, sino los sistemas políticos y de gobierno, el ejercicio del poder. Una matriz a la cual está vinculado tanto el interior humano como su proyección exterior en las prácticas sociales. La pandemia del COVID es la manifestación de un desequilibrio en esa matriz, y la forma como la naturaleza nos notifica que requiere de sanación, de un cambio de paradigma.

Aunque en la coyuntura del COVID los sistemas propios de conocimiento de los pueblos ancestrales muestran la validez de su base epistémica y de sus prácticas, siguen siendo ignorados y desestimados por la ciencia y los programas estatales.

El Estado colombiano y principalmente el Ministro del Interior, Daniel Palacios desconocen las estructuras de Gobierno propio de los Pueblos de la Sierra, han pretendido crear asociaciones al interior de nuestros territorios que generan fragmentaciones y divisiones bajo intereses particulares que en ningún caso responden con nuestra ley de origen, han fraccionado nuestros territorios creando autoridades indígenas que no tienen sustento dentro de este contexto histórico y cultural, pero además han ignorado nuestros mandatos.

Además de lo anterior ahora pretenden a través del Congreso de la República debatir nuestro derecho nuclear a la consulta previa, sin nosotros, planteándonos como observadores pasivos ante una estrategia de instrumentalización de nuestro derecho a participar. Es que el derecho a la consulta previa no ha sido gratis y la muestra de la voluntad de los Estados, por el contrario ha costado vidas de los Pueblos Indígenas del mundo, ha sido una conquista orquestada por nosotros y evidenciada en el Convenio 169 de la OIT.

Es vergonzoso que Colombia, entendido como uno de los Estados con mayores desarrollos normativos y jurisprudenciales en materia de reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas no interiorice su propio sistema jurídico, es que nos están acabando, están arrasando con nuestros Pueblos.

Es necesario que se entienda que la Sierra Nevada de Santa Marta es víctima, víctima de este modelo civilizatorio manejado desde Bogotá, es víctima del conflicto armado, es víctima de este modelo económico del día a día que no piensa en la pervivencia de las próximas siete generaciones.

Entonces cuál es nuestra propuesta y el llamado desde el Corazón del mundo, tener una sociedad y un país donde se respete a los Pueblos Indígenas, somos Gobierno.

Debemos partir del enfoque del Buen Vivir, alternativo al paradigma del desarrollo capitalista y exterminador, y en el cual la comunidad, la familia, la naturaleza y cosmos coinciden en un modelo social y de gestión pública, cuyo fundamento, antes que la acumulación y el reinado del ego, es la complementariedad, la solidaridad, la cooperación, la empatía, volver al origen.

El Buen Vivir es nuestro programa para la humanidad habitante del laberinto de la modernidad. Un modelo político y de responsabilidad social orientado a la defensa de la vida como bien común, y destinado a desatar los procesos interculturales, bioculturales y prulinacionales que componen la “vida en plenitud”.

La vida ejercida en la excelencia material y espiritual del Buen Vivir, es la garantía de una de una sociedad saludable, sostenible y en paz, que finalmente pueda mirar a la pandemia a los ojos. Los virus se adaptan y mutan frente a la acción de las vacunas, pero carecen de defensas ante los cambio de paradigma.

Nuestro llamado como madre es en avanzar en un proceso de paz y reconciliación con nuestra madre tierra y que entendamos también que la diversidad cultural enriquece nuestra humanidad y en este momento de la pandemia, de crisis civilizatoria, desde el mensaje que envían nuestros mamos es que, es importante que sea el ser humano el que empiece a armonizar su vida personal, su vida familiar, sus municipios, sus ciudades con los ciclos y procesos vitales de la naturaleza.

Por eso se ha iniciado un proceso de acupuntura, de sanar el territorio por territorio. Nosotros estamos unidos a este llamado del corazón de la tierra y que todos nuestros corazones latan al unísono con el corazón de la madre tierra, y que todos nuestros lugares sagrados que ha sido la lucha histórica de los mamos, sean protegidos, seamos guardianes del agua, del territorio, de nuestro territorio patrimonio biológico.

Es muy importante para el equilibrio del mundo, recordemos que todo está interconectado, somos uno con el agua, con la tierra, con el aire, con el fuego, con el cosmos, con las plantas, con los animales. Lo que el pase a los animales terminara sucediéndonos. Por eso cuidar la sierra nevada hoy debería estar en la agenda de todos los municipios que rodean la sierra nevada de santa marta, de los departamentos, del Estado y del mundo. Un esfuerzo muy importante de la humanidad por preservar los lugares únicos e irrepetibles que tenemos en el mundo. Ese es un llamado para que los pueblos de la sierra sean hoy parte del patrimonio de nuestra humanidad, ordenarnos y gestionamos en torno al agua, armonizamos nuestros hábitat con los ciclos y procesos vitales de la naturaleza, defendemos el derecho natural al sustento a la vida, que tienen todos los seres y especies de la tierra. Eso significa un cambio de paradigma al sustento, a la vida que tienen todos los seres y especies de la tierra.

Exigimos que cese ya la estrategia de exterminio físico y cultural de la Sierra Nevada de Santa Marta, pasemos a la instauración del Buen Vivir desde las políticas públicas, respetemos nuestras territorios, nuestras estructuras de Gobierno, garanticemos la salud y la vida digna de nuestros Pueblos, defendamos el Decreto 1500 así como cada no de los sistemas propios que a través de la salud y la educación nos han protegido durante siglos.

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