En su edición No. 88, la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá entregó el Premio Gonzalo Jiménez de Quesada al arquitecto, politólogo, investigador y humanista bogotano Carlos Roberto Pombo Urdaneta. Este importante reconocimiento, compuesto por diploma y medalla con la efigie del fundador de Bogotá, le ha sido concedido “por su dedicación a la investigación sobre la historia de Bogotá, su desarrollo urbanístico y humano, y por su compromiso con la construcción de civilidad”.
La entrega del galardón tuvo lugar en la histórica casona del Museo El Chicó, sede de la centenaria entidad cívica. Con 81 años de edad y casi seis décadas dedicadas al estudio y cuidado de la capital, Carlos Roberto Pombo Urdaneta es considerado un “urbanólogo”.
Su trayectoria profesional e intelectual ha estado íntimamente ligada a la planeación urbana sostenible, la preservación patrimonial, la defensa de la Sabana de Bogotá y el ordenamiento territorial alrededor del agua.
A lo largo de su carrera ha prestado importantes servicios a la ciudad desde distintos cargos, entre los que destacan: Jefe de la División de Investigaciones del IGAC (1970); Director del Departamento Administrativo de Planeación Distrital (1974); Secretario de Obras Públicas de Cundinamarca (1976); Presidente del Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD) (2019), desde donde lideró la revisión y formulación de conceptos sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y desde 2014 es el Presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, cargo desde el cual ha impulsado iniciativas clave para la ciudad como el programa Construyendo Civilidad – Cátedra Bogotá, la plataforma DATACIVILIDAD ® y la colección de publicaciones Construyendo civilidad.
En el ámbito arquitectónico, Pombo Urdaneta introdujo conceptos innovadores como la retícula geométrica basada en triángulos equiláteros, aportando rigidez estructural antisísmica y eficiencia espacial en soluciones habitacionales como los edificios San Cristóbal, San Isidro, Terrazas de Santa Ana o Santa Paula; diseñó la sede de la Conferencia Episcopal y adelantó las reformas del convento de las Madres Concepcionistas Franciscanas.
En el campo social es pionero de la inclusión humana en el urbanismo, colaboró en la creación en 1975 de la “primera Casa del pueblo” en el barrio Meissen (Ciudad Bolívar), antecedente directo de los modelos contemporáneos de atención comunitaria (Manzanas del cuidado).
Es autor de influyentes obras en las cuales el tema central es Bogotá, entre ellas Génesis de la democracia local en Colombia y la planeación participativa; Demografía, violencia y urbanización; Discordia y progreso; Ciudadanía y civilidad y Bogotá asediada siglo XIX. Al recibir el galardón, el arquitecto bogotano se mostró visiblemente emocionado. “Para mí representa un verdadero honor entrar a formar parte de la memorable galería de personas que, a lo largo de cerca de noventa años, han sido merecedoras de este importante reconocimiento.
Empezando por el padre Campoamor, fundador del Círculo de Obreros. Su admirable labor dio origen a una obra social de gran alcance, hoy representada por la Caja Social de Ahorros, y que en su momento promovió la construcción del emblemático barrio Villa Javier, uno de los primeros barrios obreros de Bogotá”. También habló sobre la piedra angular de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.
“Con base en este mandato, la Asamblea de 2016, después de una cuidadosa reflexión, decidió por unanimidad reconocer la construcción de Civilidad como el eje central de nuestro objeto social. (…) Constituye una invitación permanente a trabajar por una ciudad cada vez más amable y equitativa.
La Civilidad, entendida como un sentimiento profundo, contribuye a fortalecer una convivencia armónica entre los ciudadanos, facilita la construcción de consensos, y favorece la creación de vínculos duraderos en una sociedad cada vez más diversa y compleja, bajo tres pilares: respeto, solidaridad y participación”.
El Premio Gonzalo Jiménez de Quesada es la máxima distinción que otorga desde 1938 la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá por orden del cabildo, en representación de la ciudadanía, para exaltar personalidades e instituciones que le sirven de manera generosa a la ciudad y sus habitantes.



