Blindaje hídrico: La estrategia de la CAR para que a Cundinamarca no le falte agua en sequía.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR avanza en la implementación de cinco modelos de recolección de agua orientados a contribuir a la mitigación de los efectos del cambio climático, como alternativas de aprovechamiento del recurso hídrico en periodos prolongados de sequía, temporada de lluvias intensas, disminución de caudales y situaciones de desabastecimiento.

Esta problemática ha impactado directamente a las comunidades rurales, especialmente en el desarrollo de actividades agropecuarias, la seguridad alimentaria y la gestión del recurso hídrico, lo que evidencia la necesidad de implementar acciones que permitan regular y administrar el agua de manera eficiente en el territorio.

En este contexto, surgen los modelos de recolección de agua, entre los que se destacan los reservorios tradicionales, los tanques australianos, los Bancos Municipales de Agua – BAMA y los kits de recolección de agua lluvia, como estrategias de regulación hídrica, adaptación y resiliencia frente al cambio climático.

Por un lado, se cuenta con dos tipos de reservorios tradicionales, diseñados mediante procesos de excavación que permiten almacenar agua en el suelo.

La diferencia entre ellos radica en que uno conserva la superficie natural del terreno, mientras que el otro incorpora un revestimiento impermeable o geomembrana, con el fin de evitar filtraciones hacia otras áreas del predio o finca.

Por su parte, los tanques australianos y los kits de recolección de agua lluvia funcionan como sistemas de almacenamiento.

Los primeros cuentan con mayor capacidad debido a su diseño, mientras que los segundos poseen una estructura que permite almacenar entre 500 y 1.000 litros de agua.

En cuanto a los BAMA, se trata de uno de los sistemas con mayor capacidad de captación de agua lluvia o de fuentes superficiales.

Gracias a su diseño, pueden almacenar hasta 10.000 m³ y, a diferencia de los otros modelos, están orientados a la gestión comunitaria del recurso hídrico y no al uso individual.

“A través de estos modelos de recolección se promueve el abastecimiento de agua para actividades como la ganadería, el riego, las labores domésticas, el manejo en predios agrícolas, la atención de contingencias, así como procesos de reforestación y restauración ambiental.

Asimismo, se fortalece la captación de agua lluvia, la regulación y la reserva hídrica en épocas de sequía”, afirmó Alfred Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca.

En los últimos diez años, y a la fecha, se han implementado más de 2.000 reservorios tradicionales, cerca de 24 BAMA y se han entregado más de 80.000 kits de recolección de agua lluvia a hogares del territorio CAR, garantizando así el acceso al recurso hídrico para las comunidades.

Desde la Corporación se continúa trabajando en el desarrollo de acciones que promuevan iniciativas con participación activa de la ciudadanía en la protección y el uso sostenible de los recursos naturales, así como en la implementación de medidas que contribuyan a enfrentar los fenómenos asociados al cambio climático.

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