En una decisión que cayó como baldado de agua fría para trabajadores y empresarios, el Consejo de Estado suspendió de manera provisional el decreto que fijaba el salario mínimo en Colombia. La medida prende las alarmas jurídicas y económicas mientras se estudia de fondo si el aumento fue expedido conforme a la ley.
Un verdadero remezón institucional sacude al país tras conocerse que el Consejo de Estado ordenó la suspensión provisional del decreto que establecía el salario mínimo vigente en Colombia, decisión que abre un nuevo capítulo de incertidumbre en materia laboral y económica.

La alta corte tomó la determinación luego de admitir una demanda que cuestiona la legalidad del acto administrativo firmado por el Gobierno Nacional, al considerar que podrían existir irregularidades en el procedimiento con el que se fijó el incremento salarial.
Aunque la suspensión es de carácter provisional —mientras se estudia el caso de fondo—, el anuncio generó preocupación inmediata en distintos sectores, pues el salario mínimo impacta directamente a millones de trabajadores, contratos laborales, pagos de seguridad social y múltiples tarifas indexadas.
Expertos advierten que la decisión no significa que el salario deje de pagarse, pero sí abre un debate jurídico que podría tardar meses en resolverse y que obligaría al Gobierno a sustentar técnicamente cómo se definió el aumento.
Desde el Ejecutivo se espera la presentación de los argumentos de defensa para mantener la validez del decreto, mientras gremios, sindicatos y analistas económicos siguen de cerca el proceso, ya que cualquier modificación tendría efectos directos en el bolsillo de los colombianos.
Por ahora, el país queda a la expectativa de lo que determine el Consejo de Estado en el fallo definitivo, en medio de un panorama que mezcla tensión jurídica, impacto económico y debate político alrededor de uno de los temas más sensibles: el salario de los trabajadores.





