Vicepresidente y Canciller aseguró que los países deben ser novedosos y ambiciosos en la forma en que abordan la migración

Vicepresidente y Canciller aseguró que los países deben ser novedosos y ambiciosos en la forma en que abordan la migración

La Vicepresidente y Canciller, Marta Lucía Ramírez, inició este lunes su participación en la cumbre mundial sobre la diáspora, organizada por la Organización Internacional para las Migraciones en Dublín, Irlanda.

El evento tiene como propósito hacer un balance de la implementación del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, en especial su objetivo 19: “Crear condiciones para que los migrantes y las diásporas contribuyan plenamente al desarrollo sostenible en todos los países”. De igual forma, busca posicionar la diáspora como una nueva visión y agenda al más alto nivel político para resaltar la importancia de comprometerse con las comunidades transnacionales como agentes y aceleradores del desarrollo sostenible.

La Vicepresidente y Canciller inició su intervención asegurando que esta reunión ocurre en un contexto crítico de incremento de los flujos migratorios a nivel mundial y obliga a todos los países evaluar la eficiencia del sistema multilateral y las capacidades regionales frente a las migraciones, como un paso fundamental para abordar un fenómeno que seguramente seguirá creciendo.

En este sentido, aseguró que “la situación en Venezuela nos demuestra la incapacidad colectiva para prever situaciones tan críticas, que hoy con su caso, sumado a la terrible crisis de Siria y Ucrania, que antes de finalizar este verano afectarán a más de 15 millones de seres humanos que necesitan respuestas mucho más efectivas”.

Recordó también el caso de Nicaragua, donde es previsible que pueda haber un aumento en el flujo migratorio, debido al afianzamiento de la dictadura en el país durante las últimas 6 semanas.

“Para crear condiciones para que los migrantes contribuyan plenamente al desarrollo sostenible en todos los países, debemos ser novedosos y ambiciosos en la forma en que abordamos la migración: la respuesta humanitaria debe limitarse a un corto plazo y ser rápidamente reemplazada por esquemas de incorporación, a través de oportunidades de trabajo y emprendimiento para los migrantes, que les permitan tener condiciones adecuadas de vida para ellos y sus hijos y aportar al desarrollo económico de los países que los han acogido”, aseveró la alta funcionaria.

Explicó que esta incorporación es fundamental, especialmente para los menores de edad, que constituyen el 42% de los migrantes del mundo, a quienes se les deben brindar oportunidades que vayan más allá de lo puramente asistencial a sus padres.

“Debe haber mayor capacidad de incorporarlos a la educación técnica, vocacional y superior. De este modo, se logrará una condición doble de empoderar económicamente a los migrantes y convertir a la diáspora en un activo valioso para el desarrollo de los países, generando inversión extranjera, redes transnacionales de conocimiento y catalizadores del desarrollo”, puntualizó.

La Vicepresidente y Canciller fue enfática al explicar que no se puede normalizar el fenómeno de la migración, con la escala y por las causas que la estamos viendo actualmente, de esta forma invitó a los participantes a adoptar un marco común de mínimos de atención e integración a los migrantes que parta de dos principios complementarios: La corresponsabilidad y la humanidad.

“Como hemos insistido en Colombia, por una parte, el principio de corresponsabilidad, según el cual ningún país debería excusarse de ofrecer alternativas de democracia, protección y oportunidades a un determinado numero de migrantes. Por la otra, obrando en aplicación del principio de humanidad, entendiendo que se trata de seres humanos, despiojados de la estabilidad de su hogar, familias divididas, condiciones precarias y falta de esperanza a futuro”, indicó.

Aseguró también que Colombia aspira a que la discusión que se da en Dublin, incluya la determinación de cuál es el costo de atención adecuada por migrante, pues se trata de un asunto critico si se tiene en cuenta que, según ACNUR, el 85% de los refugiados del mundo se encuentran hoy en países en desarrollo.

“Debemos aspirar a que cada migrante cuente con un recurso per cápita de cooperación, el cual sea relativamente equivalente para todos los países receptores y les permita brindar condiciones equivalentes a todos los migrantes”, comentó, y dijo que es un asunto relevante “dado que todos los seres del mundo tienen necesidad de alimentación, educación, salud y un techo, no existe motivo que justifique que los recursos destinados actualmente para los migrantes de Venezuela sean menores a un tercio de aquellos destinados para los migrantes de Siria”.

Por otro lado, la alta funcionaria hizo un llamado para que este foro compare las distintas experiencias y marcos jurídicos que han expedido diferentes Estados, tomando los mejores elementos de cada uno y con ello, estandarizar un modelo de Estatuto de Protección Temporal que pueda ser aplicado en países de distintas regiones del mundo, para lograr una respuesta mucho más solidaria, que tenga el impacto necesario para que los migrantes puedan estabilizarse y normalizar sus condiciones de vida.

“Colombia puede compartir su experiencia en el diseño de un modelo pensado en el largo plazo, que sustituye la ayuda humanitaria por la integración y, como característica única en el mundo, obtener un permiso de residencia permanente o acceso a la ciudadanía después de 10 años”, expresó.

Finalmente, se refirió al momento de recuperación económica postpandenia que viven todos los países y aseguró que en este contexto, “no hay recursos sobrantes, en ningún lugar del mundo, para ayudar a migrantes”, es por esto que propuso reducir al mínimo los distintos eslabones de agencias, ONGs y tantos intermediarios en los recursos destinados a atender a la población migrante.

Concluyó indicando que Colombia espera que “esta sesión sea de utilidad para acercar posiciones, compartir preocupaciones y especialmente, encontrar soluciones y modelos de atención comunes por el bien de nuestro mundo. Debemos continuar trabajando para que todos los actores del sistema internacional se comprometan a desplegar sus más grandes acciones a favor de las personas más vulnerables, basado en el principio de la responsabilidad compartida y con el fin de no dejar a nadie atrás”.