Manifestaciones y Paros en el tercer pico de pandemia, una amenaza mortal para la Salud Subtítulo: Cuestión de lógica pura, no al oportunismo político, si a la salud, si a la vida, si a la economía.

Esta mañana en la madrugada, Bogotá registró los primeros indicios de lo que será una jornada convulsionada si el Distrito no actúa de manera preventiva. El bloqueo del Portal en Suba, así como las manifestaciones que intentaron frenar el paso de los articulados de Transmilenio en la Caracas con 44 al sur y la Calle 13 Cerca de Zona Franca son muestra de la difícil situación que tendremos que sopesar los capitalinos.

El panorama no es diferente en otras ciudades, ejemplo de ello es Cali en donde en un acto de vandalismo fue derrumbada la estatua de Sebastián de Belalcázar por algunos integrantes de comunidades indígenas. Ante los eventos que pronostican una ardua y tensiónate jornada, el Concejal Marco Acosta realizó un llamado al Distrito, Promotores del Paro y Ciudadanía en general. “Primero hablemos de lo que convoca a las Marcha, la Reforma Tributaria. Esta es una reforma tributaria que afecta gravemente los ingresos y el ahorro de las familias de la clase media y trabajadora del país¨

En este sentido su carácter regresivo pretende que los colombianos pertenecientes al percentil de ingresos medios y bajos asuman las consecuencias históricas del déficit fiscal por cuenta del despilfarro de recursos, la corrupción, la elución y evasión tributaria, el contrabando y otros factores que ponen de manifiesto no solo la ineficiencia del Estado sino la crisis del actual liderazgo y la clase política tradicional del país. Este es un proyecto miope incapaz de dar una lectura correcta a las fuentes reales de financiación que permitan una reactivación económica que no afecte la demanda y el consumo de los más vulnerables.

Consideramos dijo el concejal, inoportuno e inequitativo con el país que:

  1. Se pretenda que las personas con ingresos mayores a $2.500.000 paguen renta
  2. Que las personas con ingresos anuales superiores a $14.523.200 es decir $1.210.000 mensuales declaren renta
  3. Se eliminen las exenciones a pensiones, ahorros voluntarios y cesantías
  4. Se elimine la categoría de exentos de IVA
  5. Alimentos como atún, duraznos, cerezas, melocotones, ciruelas entre otros, pasaran de no tener IVA a tener IVA del 19%
  6. Los servicios públicos de los estratos 4, 5 y 6 tendrían IVA del 19% y el servicio de internet desde el estrato 3.
  7. Sobretasa a la gasolina y al ACPM
  8. Las pensiones superiores a $4.800.000 deberán declarar y pagar renta
  9. Retención en la fuente del 10% para pensiones entre $2.100.000 y $2.500.000

Dejando claro la postura, hay que hablar ahora del Paro presentado el día de hoy. La decisión del Tribunal de Cundinamarca puso en aprietos las movilizaciones, pues le ordenó al presidente Iván Duque y a los alcaldes de las diferentes ciudades el aplazamiento de las manifestaciones. Con esto el Concejal Acosta instó a la Alcaldesa Claudia López a acatar la orden, toda vez que siempre se deberá asegurar el derecho a la vida, y ante el tercer pico de pandemia no se puede dar oportunidad al COVID-19 para que siga cobrando las imprudencias que el oportunismo político es incapaz de ver, los colombianos han tenido que ver morir familiares, amigos y solo la indolencia, la apatía al contexto de la crisis nacional y el afán mediático de los promotores del Paro llevará a ver más fallecimientos causados por la irresponsabilidad de sectores políticos anclados a un deseo personalista de conquistar las elecciones presidenciales del 2022

Primero la Vida

Profesa la Constitución Política en su Artículo 11. El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte. Y a ello es a lo que el Paro esta condenando a miles de personas que por la imprudencia dentro de dos semanas estarán muriendo en las UCIs de Bogotá, miles de personas que hoy se contagiarán en medio de una protesta pacífica y también en medio de los desafortunados actos de vandalismo que suelen preceder esta acción.

Primero la Seguridad

El enfoque en seguridad debe prevalecer en las marchas del día de hoy. Por eso le pido a la Alcaldesa de Bogotá y porque no al Presidente de la República que en un acto preventivo priorizando el derecho a la vida se despliegue la mayor cantidad de fuerza activa como estrategia de contención ante las posibles amenazas de carácter violento que pongan en peligro la vida, el patrimonio, lo privado y lo público.

Primero la Economía

Un Paro, lejos de ser una solución, nos lleva a frenar la economía, suficiente tenemos con las medidas con exclusivo enfoque de salud que mandaron a la quiebra a miles de empresarios y comerciantes, por esta razón tampoco debemos permitir un Paro prolongado, estamos en un tiempo en donde la ciudad debe centrarse en producir. La Reactivación Económica es prioritaria y ante ello el Distrito debe dar todas las garantías para que manifestantes no pongan en peligro los negocios que han sido altamente afectados en lo corrido de la pandemia.

No al oportunismo político

Es lamentable como se usa el inconformismo de todos nosotros por la reforma tributaria para hacer un trampolín político a varios sectores que hoy demuestran con sus actos el distanciamiento del verdadero interés y prioridad de la ciudadanía, hoy nos estamos cuidando, no podemos permitirnos el contagio, y estos sectores vulneran el derecho a la vida al exponernos imprudentemente justo en el desarrollo del tercer pico de la pandemia.

“Las manifestaciones de hoy abusan del derecho fundamental a la manifestación pacífica, desconocen los derechos fundamentales de millones de Colombianos, desacatan un fallo judicial y agravan la crisis sanitaria y de salud pública” estamos viviendo el tercer pico de la pandemia, tan solo el día de ayer 27 de abril, murieron en el país 436 personas, hay 106.482 casos activos, la ocupación de uci en todas las principales ciudades del país está por encima del 90 % y la aceleración del contagio se mantiene alta, estas cifras preocupantes y grandes aglomeraciones en las calles pueden alinearse y producir un coctel peligrosísimo; el mejor ejemplo de ello fueron las manifestaciones del día de la mujer en la ciudad de Madrid España en marzo de 2020, Los datos de la evolución del COVID-19 demuestran que su incidencia era mínima y controlada antes del 8M de 2020 en Madrid, y que fue justo después, de estas movilizaciones del Día de la Mujer los nuevos casos se incrementaron en un 853% a partir del 9 de marzo respecto al día anterior, tema que impacto en gran manera en aumento de ocupación de Uci y en número de muertes.

Ante esta difícil circunstancia la comunidad científica y actores de la sociedad han manifestado su preocupación y rechazo a la realización de aglomeraciones y se invita a buscar formas alternativas de protesta, incluso algunos actores de la sociedad civil presentaron acciones judiciales buscando actuaciones de las autoridades que busquen proteger los derechos de la mayoría de los ciudadanos que pueden entrar en riesgo con el agravamiento de la crisis sanitaria.

En este sentido el Tribunal Administrativo de Cundinamarca profirió un auto de fecha 27 de abril, que como medida provisional y de carácter cautelar ordeno el aplazamiento de las manifestaciones de protesta programadas para el 28 de abril y 1 de mayo, hasta tanto no se implemente un protocolo de bioseguridad  que permita garantizar la salud de los manifestantes y de la comunidad en general, es importante precisar que si bien el Derecho a la Manifestación Pacífica es un derecho fundamental consagrado en la Constitución, este no es absoluto cuando entra en tensión con otros derechos, a su vez debe ser sujeto de ponderación y más en este momento cuando entra en tensión con el derecho a la vida de millones de ciudadanos. Salir a marchar desconociendo las condiciones sanitarias y de salud pública actuales, la incapacidad de las autoridades de garantizar atención medica debido al desbordamiento del sistema de salud, y desconociendo una orden judicial que en un proceso de ponderación busca garantizar el derecho a la vida, son manifestaciones que abusan del derecho fundamental a la manifestación pacífica, desbordan sus límites, atenta contra los derechos fundamentales de millones de colombianos no marchantes, desacatan una orden judicial y genera un peligroso precedente de desobediencia civil y de desacato a las decisiones judiciales (no se puede invocar un derecho fundamental atropellando los derechos fundamentales de los demás y pasar por encima de fallos judiciales), y lo que es peor, agrava la ya grave crisis sanitaria y de salud pública.