Tras medio año de entrada en vigencia del nuevo régimen de compensaciones ambientales, el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR, Alfred Ignacio Ballesteros dio un parte positivo de la aplicación de la medida.
Como se recuerda, en agosto de 2025 se anunció la expedición de la Resolución 284 de 2025, a través de la cual se endurecieron las medidas que deberán cumplir las personas naturales o jurídicas que cuentan con un permiso de la autoridad ambiental para su actividad productiva, para devolverle a la naturaleza los servicios por el uso de uno o más recursos naturales o por haber ocasionado una afectación inevitable al ecosistema.
“Se cumplen seis meses de aplicación de una herramienta clave para algo muy simple pero poderoso: Que quien haga uso de los recursos naturales o genere un daño sobre el ambiente ejecute acciones de compensación para devolverle al territorio lo que se le ha quitado, resarcir a la naturaleza y a sus comunidades”, dijo el director Alfred Ballesteros.
Desde la CAR Cundinamarca, a través de un equipo élite especializado, se lleva a cabo el seguimiento riguroso de la aplicación de las nuevas metodologías para la compensación ambiental.
Este equipo se apoya en el uso de drones y tecnología de punta para la realización de análisis geoespacial y el monitoreo permanente, para comprobar el cumplimiento que los particulares hagan de los planes de compensación que la CAR les define al momento de otorgar el respectivo permiso.
A través del equipo de Compensaciones Ambientales, desde 2024 se ha acompañado el crecimiento de más de 1.200.000 árboles y en lo corrido del 2026 han sido monitoreados 425 mil más, producto de la aplicación de la nueva norma.
“Aquí no hay lugar para el incumplimiento, porque de la ejecución de las medidas de compensación depende la verdadera sostenibilidad de nuestros ecosistemas y nuestros recursos naturales”, subrayó el director Ballesteros.
A la luz de este régimen de compensaciones, cada proyecto aprobado debe compensar con acciones concretas que van desde planes de restauración ecológica, control de especies invasoras, pago por servicios ambientales – PSA, bancos de hábitat, adquisición de predios para la protección y la conservación, hasta la construcción de reservorios.
Un plan de compensación puede combinar una o varias de una de estas alternativas, de acuerdo con los términos de referencia que se definan en el instrumento ambiental y dependiendo de la actividad desarrollada.
“El territorio requiere resultados, no discursos. Acompañamos a los sectores públicos y privados para que cumplan bien y desde el inicio, con sus obligaciones ambientales porque el mensaje es claro: La autoridad ambiental no se negocia, se ejerce con conocimiento, con capacidad y con rigor técnico”, puntualizó el Director General de la CAR.






