Estudiantes del Programa de Educación para Adultos de Sumapaz construyeron el ‘Decálogo del Alma Campesina’ en Simonu 2023.

Ana Margorth Morales Orjuela, Gelman Villalba Vergara y Jorge Enrique Molina, estudiantes del Gimnasio del Campo Juan de la Cruz Varela, quienes están entre los 47 y los 82 años, se prepararon para participar activamente y asumir su rol como delegados de esta simulación, liderada por la Secretaría de Educación del Distrito y el Centro de Información de Naciones Unidas para Colombia, Ecuador y Venezuela (CINU Bogotá).

Los temas debatidos en la ruta pedagógica de la Escuela de Liderazgo Simonu Bogotá Región fueron la alimentación y uso de agroquímicos, los derechos de los campesinos y las zonas de reserva campesina en Colombia. Esta jornada se trabajó en el marco de la Red de Escuelas como Territorios de Paz.

Ana con 55 años fue delegada de Guatemala en la comisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Gelman, de 47 años, representó a Chile en la comisión para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y Jorge, de 82 años, fue delegado de Tunal Alto en la comisión de Zona de Reserva Campesina. Ambos son estudiantes y se acaban de graduar como bachilleres.

Al colegio, ubicado en la vereda La Unión de la localidad de Sumapaz, llegaron desde temprano, convencidos de la labor que desarrollarían en la ‘Comisión Campesina’, escenario donde sus participantes se convierten en embajadores del mensaje de la ONU y comparten experiencias, saberes y propuestas para fomentar que la sociedad adopte los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que, desde una mirada rural, aporten al cumplimiento de las metas de la Agenda 2030.

Viven en la misma localidad, tienen gustos muy diversos y un deseo impresionante de hacer su propia contribución para que el mundo sea un mejor lugar para convivir. La edad no fue un impedimento para que ellos y otros 23 estudiantes que participaron en la comisión campesina se convirtieran en diplomáticos interesados en transformar las problemáticas que los afectan directamente en la localidad de Sumapaz y al mundo.

Todas y todos somos Simonu

Para llegar a esta simulación, las y los estudiantes se prepararon en compañía de su docente enlace y una de las profesionales del equipo pedagógico de Simonu. Y aunque la jornada empezó con algo de nervios para algunos de sus participantes, los representantes de 26 delegaciones leyeron sus discursos de apertura, siguiendo el procedimiento definido para el trabajo por comisiones.

“Buenos días, honorable mesa, honorables delegados, observadores y demás presentes en la comisión de UNESCO. La delegación de Guatemala tiene el gusto de dirigirse a ustedes”, inició Ana. Luego del debate y consenso propios de esta jornada. Para ella, “Simonu ha sido una experiencia muy buena y me gustaría que continuara en el colegio porque uno aquí comparte y aprende, y me gustaría que aquí compartiéramos los estudiantes, los padres y los hijos”

“Me parece una excelente experiencia, este año tuvimos un debate más fuerte y agradezco a la profesora por haberme tenido en cuenta para participar”, compartió Gelman, quien ha participado en las dos ediciones de la comisión campesina de Simonu.

“Me siento muy orgullo de ser campesino porque implica una conexión profunda con lo ancestral, la tierra, la naturaleza y la historia de Sumapaz”, aseguró Jorge, delegado con mayor edad de Simonu, quien se encargó de amenizar el almuerzo interpretando con su guitarra la canción ‘Mis dos amores’ de Daniel Maestre’.

Una escuela de liderazgo que conecta lo rural y lo urbano

En la comisión campesina de la Escuela de Liderazgo de Simonu, la participación de los estudiantes del Programa de Educación para Adultos es muy significativo porque representan las voces del campesinado colombiano. Aquí comparan sus experiencias con otras regiones del mundo, enriquecen sus conocimientos y comprenden su relevancia en la construcción de un futuro sostenible.

“Esta jornada es muy importante porque nos da una perspectiva diferente sobre las realidades que existen en la ruralidad de Bogotá, aprendemos con ellas y ellos desde los conocimientos que tienen de este territorio y, además, se aporta al desarrollo de múltiples capacidades dentro del Programa Integral de Educación Socioemocional, Ciudadana y Escuelas como Territorios de Paz”, explicó Lina Agudelo, líder de la estrategia Simonu de la Secretaría de Educación del Distrito.

“Para la Organización de Naciones Unidas en Colombia, la comisión campesina de Simonu es una oportunidad y una gran muestra de inclusión que posibilita conectar pedagógicamente a adultos y a jóvenes, rurales y urbanos, y eso tiene un enorme valor social”, resaltó Juan Miguel Diez, director del CINU Bogotá

Entre propuestas, posiciones, desacuerdos y consensos transcurrió esta simulación de Simonu, en la que se construyó el ‘Decálogo del Alma Campesina’ porque el sueño de estos líderes es que sus ideas lleguen al Gobierno Nacional e incluso a la ONU.

“Es muy agradable tener a Simonu en el territorio para potenciar e innovar los aprendizajes. No deja de sorprender cuando uno entra a las comisiones y están los delegados y delegadas debatiendo con respeto y planteando soluciones como debería ser en todos los escenarios”, concluyó Aníbal Montañez Cárdenas, director local de educación de Sumapaz.

De esta forma, la Comisión Campesina de Simonu 2023 cumplió con el objetivo de promover una estrategia incluyente y participativa que fue acogida por las y los campesinos de Sumapaz para aportar a la Red de Escuelas como Territorios de Paz.

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