En 1987, un periodo en el que Colombia vivió una crisis de violencia por el accionar de la guerrillas, paramilitares y carteles del narcotráfico, nació la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos Unidad y Reconstrucción (ANUC-UR), una organización que trabaja por la defensa de los derechos de las comunidades campesinas sin tierra, acceso a la tierra de las comunidades, educación, salud y protección de los derechos humanos.
En el cumplimiento de las medidas de reparación de ANUC-UR, debido a las afectaciones de sostenibilidad de la organización a causa de los grupos armados, “la Unidad para las Víctimas hace entrega de un predio por un valor superior a los $822 millones, en cumplimiento de las acciones del Plan Integral de Reparación Colectiva de la asociación.
Con esta entrega buscamos el fortalecimiento de la organización y su tejido social, el cual fue vulnerado en el marco del conflicto armado”, así lo explicó Amaury Gómez, subdirector de Reparación Colectiva de la Unidad para las Víctimas.
Esta asociación se encuentra en 15 departamentos del país y cuenta con más de 5.000 afiliados, quienes trabajan para reivindicar los intereses y necesidades del campesinado, pequeños productores, artesanos, pescadores, mineros, cooperativas y asociaciones de mujeres campesinas.
“Hoy avanzamos un paso más en la reivindicación de nuestro derecho a tener una casa campesina.
Siempre habíamos soñado con una sede social, con el fin de cumplir el objetivo de albergar a nuestros compañeros de diferentes regiones y comercializar nuestros productos agrícolas para el fortalecimiento de las organizaciones campesinas”, afirmó Gustavo González Caña, representante legal de ANUC-UR.
El reconocimiento de esta asociación como Sujeto de Reparación Colectiva se dio en el 2015, debido a las graves violaciones a los derechos humanos que sus integrantes han sufrido en el marco del conflicto armado, como amenazas, asesinatos, atentados, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos y desaparición forzada; las cuales han afectado su trabajo organizativo y comunitario.
Al finalizar la jornada, María Lobo Casado, dirigente de ANUC-UR, manifestó que “recibir esta casa significa un aporte para el campesinado, para la población vulnerable, ya que no solamente será para almacenar y vender nuestro productos, sino que también será un refugio para nuestros compañeros que viven el desplazamiento.”
Con la entrega de esta casa ubicada en el barrio La Macarena, en el centro de la capital, el Gobierno del Cambio continúa con el cumplimiento de las acciones para reconocer y reparar las luchas y resistencia del campesinado colombiano.






