Hay un deterioro del debate democrático marcado por violencias digitales, estigmatización y discursos de odio que ponen en riesgo la vida, la participación política y la calidad de la democracia.
Si bien no todos los hechos de preocupación provienen de las campañas, prevenirlos es una responsabilidad compartida y urgente.
Entre el 13 de marzo y el 15 de abril, se hizo seguimiento al Compromiso y se evidencian múltiples manifestaciones de violencia política, incluidas amenazas de muerte, estigmatización y difamación.
La violencia no afecta a todas las candidaturas por igual y está reproduciendo desigualdades estructurales. Se evidencia una alta recurrencia de violencia contra las mujeres en política, con ataques basados en estereotipos de género, sexualización y descalificaciones personales, así como violencia por prejuicio hacia personas con orientación sexual diversa y racismo contra candidaturas afrodescendientes e indígenas.
Los entornos digitales donde circula esta violencia tienen alta incidencia sobre las juventudes, se afecta su relación con la democracia, la confianza institucional y su participación política.






