que durante años se prometió, hoy empieza a moverse por las calles. Colombia dio un paso concreto hacia la movilidad limpia con la entrega de los primeros taxis eléctricos del programa FOPAT (Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico), una apuesta que marca el inicio de una nueva etapa para el gremio taxista y que ahora busca llegar a todas las capitales del país.
Desde Bogotá, el Gobierno nacional puso en marcha esta iniciativa que moderniza el transporte público individual, mejora la calidad del aire y abre nuevas oportunidades económicas para quienes viven del volante. La jornada contó con la participación de autoridades del sector, aliados estratégicos y representantes internacionales, en un mensaje claro: la transición energética ya está en marcha.
El programa FOPAT proyecta la renovación de 320 vehículos en esta primera etapa, con una reducción de hasta el 34% de las emisiones del sector transporte. Pero más allá de las cifras, el impacto se siente en lo cotidiano: menos gasto en combustible, menores costos de operación y mayor rentabilidad para los taxistas.
Durante el evento, la ministra de Transporte, Mafe Rojas, anunció además un paso clave para ampliar el alcance de esta transformación: “Hoy Colombia pasa del discurso a los hechos. Estos primeros taxis eléctricos entregados en el marco del programa de ascenso tecnológico representan más oportunidades para los taxistas, mejor calidad del aire para nuestras ciudades y un transporte preparado para el futuro. Y por eso hemos solicitado que este programa se extienda a todas las capitales del país, para que más taxistas puedan dar el salto a la movilidad eléctrica”, afirmó.
La iniciativa también avanza con un enfoque incluyente. En su primera convocatoria recibió más de 220 postulaciones, de las cuales el 29% fueron lideradas por mujeres, incluyendo participación de víctimas del conflicto. A la fecha, ya se han aprobado 48 solicitudes.
Para facilitar el acceso, el Ministerio de Transporte, en alianza con Bancóldex y el Fondo Nacional de Garantías, habilitó una línea de crédito por $14.800 millones con condiciones preferenciales, buscando que el financiamiento no sea una barrera para la modernización. Colombia comienza a trazar una nueva ruta: una movilidad más limpia, eficiente y con más oportunidades.






