El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia rechaza inequívocamente el antisemitismo, el odio contra las personas judías y toda forma de persecución, discriminación o violencia motivada por razones religiosas o de creencia.
No hay lugar para el antisemitismo en una sociedad democrática, plural y respetuosa de la dignidad humana.Tras la reunión sostenida este 26 de agosto entre el Canciller Omar Bula Escobar y el Embajador Rabino Yehuda Kaploun, Enviado Especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos para Monitorear y Combatir el Antisemitismo, reiteramos nuestro compromiso con la libertad religiosa y con la promoción de una cultura de respeto, diálogo y convivencia entre las distintas comunidades de fe.
La libertad religiosa y de cultos es un derecho fundamental consagrado en la Constitución Política de Colombia. Como Estado, tenemos la obligación de garantizar que toda persona pueda profesar, practicar y expresar sus creencias en libertad y sin temor a ser discriminada, perseguida o violentada.La Cancillería no será indiferente ante cualquier expresión de antisemitismo. Rechazamos los discursos y actos que promuevan el odio contra las comunidades judías, así como cualquier manifestación de intolerancia religiosa.
Estas conductas lesionan la dignidad humana, amenazan la convivencia democrática y son incompatibles con los principios que sustentan el Estado social de derecho.Colombia reitera su adhesión a la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), según la cual el antisemitismo constituye una determinada percepción de las personas judías que puede expresarse como odio y cuyas manifestaciones físicas y retóricas pueden dirigirse contra personas judías o no judías, sus bienes, las instituciones de las comunidades judías y sus lugares de culto.
Nuestro rechazo a la intolerancia religiosa es igualmente inequívoco. Ninguna persona debe ser discriminada, perseguida o agredida por su religión, sus creencias o su identidad religiosa. La defensa de la libertad religiosa debe comprender a todas las comunidades y expresiones de fe, sin distinción.
Como Gobierno, tenemos la responsabilidad de proteger este derecho y promover condiciones que permitan una convivencia basada en el respeto a la diversidad religiosa. Cuando se presenten conductas que puedan constituir delitos, corresponde a las autoridades competentes investigarlas y, de ser procedente, sancionarlas conforme a la ley.
Desde la Cancillería fortaleceremos el diálogo interreligioso, promoveremos acciones para la protección de la comunidad judía en Colombia y profundizaremos la cooperación internacional orientada al intercambio de experiencias y buenas prácticas para prevenir y combatir el antisemitismo y todas las formas de intolerancia religiosa.
Reafirmamos así que Colombia defiende la libertad religiosa, rechaza el antisemitismo, el odio y la discriminación, y seguirá trabajando por una sociedad en la que ninguna persona tenga que vivir con miedo por profesar una religión o pertenecer a una comunidad de fe.El respeto por la dignidad humana, la libertad de cultos y la convivencia pacífica son principios irrenunciables de nuestra política exterior y de nuestro compromiso con una sociedad democrática, plural y respetuosa de los derechos humanos.


