Durante la última década, el Congreso de la República enfrentó uno de los mayores desafíos de su historia reciente: recuperar la confianza ciudadana y demostrar que la transformación institucional también podía construirse desde el interior de una de las ramas más importantes del poder público. En medio de ese proceso, comenzó a consolidarse una agenda orientada a la transparencia, la modernización administrativa, la participación ciudadana y el uso eficiente de los recursos públicos, pilares que marcaron una nueva etapa para la corporación.
Fue en ese contexto cuando Alfredo Deluque Zuleta, voz opositora del Gobierno actual, asumió la Presidencia de la Cámara de Representantes, en un momento en el que el país demandaba instituciones más abiertas, cercanas a los ciudadanos y capaces de responder con mayor eficiencia a los retos de una democracia en constante evolución. Su gestión estuvo orientada a impulsar cambios que trascendieran el periodo administrativo y dejaran capacidades permanentes para el funcionamiento del Congreso.
Uno de los principales ejes de esa transformación fue la construcción de una agenda de Congreso Abierto y Transparente, una apuesta institucional que fortaleció los mecanismos de acceso a la información pública, promovió nuevas herramientas de participación ciudadana y consolidó estrategias para hacer más visible el trabajo legislativo. La firma de la Declaración de Compromisos por un Congreso Abierto y Transparente, junto con la creación de sistemas de alertas para proyectos de ley, la publicación de información administrativa y el fortalecimiento de las políticas de integridad hicieron parte de una visión que buscó acercar el Legislativo a la ciudadanía.
La transformación también se reflejó en la modernización tecnológica de la corporación. Durante ese periodo avanzó la digitalización de la Gaceta del Congreso, una decisión que permitió facilitar el acceso a la información, reducir costos asociados a la impresión y avanzar hacia una política institucional de “cero papel”. Paralelamente, el Canal Congreso inició un proceso de renovación tecnológica y de fortalecimiento de sus plataformas digitales, ampliando las posibilidades para que los ciudadanos siguieran, en tiempo real, el desarrollo de las sesiones, los debates y el trabajo legislativo desde cualquier lugar del país.
El fortalecimiento institucional también estuvo acompañado por una política de austeridad que permitió optimizar el funcionamiento de la Cámara de Representantes. La revisión integral del gasto administrativo dio paso a una reducción del 46 % en los gastos de funcionamiento, mediante medidas orientadas a la eficiencia, la racionalización de recursos, la modernización de procesos y el fortalecimiento de los mecanismos para el control social, demostrando que era posible mejorar la gestión pública sin afectar la capacidad operativa de la corporación.
Ese proceso fue complementado con iniciativas dirigidas a fortalecer la calidad técnica del trabajo legislativo. La creación de la Red de Expertos abrió un espacio para que académicos, investigadores y profesionales especializados aportaran conocimiento al estudio de los proyectos de ley, promoviendo una mayor articulación entre el Congreso, la academia y la sociedad civil, como parte de una visión de construcción colectiva de las políticas públicas.
En paralelo, la actividad legislativa mantuvo un ritmo constante. A lo largo de su trayectoria, Alfredo Deluque ha participado en la construcción y el trámite de más de 170 leyes, entre iniciativas de autoría y ponencias. Su trabajo ha estado vinculado a proyectos relacionados con la primera infancia, el empleo juvenil, la protección de las mujeres víctimas de ataques con ácido, la ampliación de la licencia de maternidad, la salud de los pensionados, el desarrollo fronterizo, la nacionalización de la Universidad de La Guajira y diversas iniciativas orientadas al fortalecimiento institucional y al desarrollo social del país. Asimismo, ha promovido debates de control político sobre asuntos como la crisis fronteriza con Venezuela, el sistema de salud, el cambio climático, la protección de la niñez y el incremento de las tarifas de energía, temas que han ocupado un lugar relevante dentro de la agenda nacional.
Más allá de las cifras y de los resultados administrativos, la gestión desarrollada durante ese periodo dejó instalada una visión de Congreso. Se ha destacado como un perfil de independencia y por su reconocimiento como una voz crítica dentro del Partido de la U. Deluque sostiene firmemente que “el Congreso no debe ser una notaría de turno, sino el guardián de la estabilidad democrática”.
Orientada a la transparencia, la innovación y la cercanía con los ciudadanos, la incorporación de herramientas tecnológicas, el fortalecimiento de los mecanismos de acceso a la información, la promoción de una cultura de integridad y la búsqueda permanente de una mayor eficiencia administrativa hicieron parte de un proceso que contribuyó a redefinir la manera en que la corporación entendía su relación con el país.
En un escenario donde la confianza en las instituciones continúa siendo uno de los principales desafíos de la democracia, ese recorrido constituye un referente sobre la importancia de construir un Estado más abierto, moderno y transparente. La historia reciente del Congreso demuestra que las transformaciones institucionales no solo se expresan en las leyes que se aprueban, sino también en la capacidad de renovar la forma en que las instituciones sirven a los ciudadanos. En ese proceso, el liderazgo ejercido por Alfredo Deluque Zuleta hace parte de una etapa que dejó huellas en la evolución administrativa, tecnológica y legislativa de la Cámara de Representantes.


