Con drones de alta precisión CAR y Fuerza Pública sorprenden en flagrancia quemas a cielo abierto en Guatavita, Cundinamarca.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR y la Fuerza Pública se unieron nuevamente para sorprender en flagrancia el desarrollo de quemas a cielo abierto, esta vez en la vereda Santamaría del municipio de Guatavita, en un sector que pese a estar escondido en la densidad de una zona boscosa no escapó a la tecnología de última generación utilizada por las autoridades.

En el predio se identificaron tres áreas para la combustión de retal de madera, que como es sabido, es sometido a quema incompleta para convertirse en carbón vegetal que se distribuye y comercializa en el territorio.

La Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental- UIGA, el Grupo de Caballería Mediano No. 13 “Tequendama” del Ejército Nacional, la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional y el Grupo de Inteligencia GRUIA –CATAM de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, demostraron una vez más que la acción combinada de tecnología de rastreo de última generación y el conocimiento técnico hace posible el desarrollo de operativos de alto impacto con flagrancia.

Una vez en el lugar, se evidenció esta actividad con una afectación estimada de 160 mil metros cuadrados, donde funcionaban pilas o fuentes de emisión fijas en combustión y otras utilizadas como patios de depósito.

Cabe precisar que la materia prima utilizada está compuesta principalmente por retal de madera de carpintería, estibas, trozas de madera de diferentes especies y restos de retal de madera de demolición con pintura y puntillas los cuales ocasionan gases y vapores durante el proceso de combustión, generando emisiones contaminantes que impactan tanto al entorno como a las comunidades aledañas.

Allí mismo se identificó un botadero a cielo abierto de residuos sólidos conformado por plásticos, vidrios, llantas y hasta escombros depositados de manera directa en el suelo, sin ningún tipo de almacenamiento ni manejo adecuado, lo cual, sumado a las condiciones climáticas características de la zona, especialmente el viento y la lluvia contribuyen a la dispersión de los residuos a lo largo del terreno, favorece la generación de lixiviados y con ello, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas producto de la infiltración y escurrimiento.

“Es importante reiterar que, de acuerdo con la normatividad ambiental vigente, las quemas artesanales para la producción de carbón vegetal constituyen una actividad de alto riesgo de incendio, con potencial de generar emergencias ambientales degran magnitud, debido a la ausencia de controles técnicos como sistemas de control de temperatura y oxigenación”, explicó Bryan Martínez, subdirector de Autoridad Ambiental de la CAR.

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