190 niños migrantes empiezan a estudiar en Medellín

190 niños migrantes empiezan a estudiar en Medellín

Mediante los modelos flexibles de aceleración del aprendizaje y el refuerzo escolar avalados por el Ministerio de Educación, niñas, niños y adolescentes migrantes, retornados y de acogida, retoman e inician sus procesos educativos en seis instituciones aliadas en diferentes comunas de Medellín gracias al proyecto ‘La Educación no puede esperar’.

Education Cannot Wait (ECW) y World Vision renuevan su compromiso con la niñez más vulnerable en Medellín, la cual, debido a la crisis migratoria, la falta de recursos económicos, la ausencia de documentación, entre otros, no ha podido acceder o ha desertado de los procesos educativos en Colombia.

Este proyecto comienza con la verificación de las necesidades más inmediatas de la niñez, identificando los porcentajes de estudiantes con extra edad (10 a 15 años) que no han podido culminar su primaria o que necesitan afianzar conocimientos específicos para continuar con sus estudios.

Según el Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM), durante lo más crudo de la pandemia por COVID-19 y, sumado a ello la migración de Venezuela a Colombia, el 27% de hogares con niñas y niños venezolanos con vocación de permanencia y el 37% de hogares con adolescentes, no tuvieron acceso a actividades formales de aprendizaje.

Por esto, durante enero y febrero, se han vinculado 120 estudiantes en el modelo de aceleración del aprendizaje y 70 en refuerzo escolar. El primer modelo permite avanzar varios grados en un año y superar el desfase edad-grado. Este se ejecuta a través de proyectos interdisciplinarios en donde el estudiante es el centro del proceso de aprendizaje.

Mientras que el refuerzo se enfoca en el fortalecimiento de los procesos de aprendizaje socioemocional, lectoescritura y lógico-matemáticos en los grados correspondientes a la primaria.

Adicionalmente, y para apoyar y satisfacer las necesidades alimentarias y de útiles escolares de las niñas y niños en condición de vulnerabilidad, se entregarán refrigerios a los estudiantes, además de kits escolares con maleta, cuadernos, colores, blocks de hojas, entre otros. Al recibir una ración de estos elementos, la niñez venezolana se siente más segura, ya que puede tener igualdad de elementos para compartir con sus compañeros de aula sin sentirse discriminados.

Mediante la firma de política de organización segura para la protección de las niñas, niños, adolescentes y adultos participantes de las instituciones educativas, el proyecto ‘La educación no puede esperar’ acompaña los procesos educativos, el aprendizaje socioemocional, los derechos de las niñas y los niños, la inclusión y diversidad de género, fortaleciendo los lazos que se construyen dentro y fuera de la escuela. A su vez se garantiza que 40 docentes cumplen la política de protección.

El consorcio financiado por Education Cannot Wait y conformado por UNICEF, Save the Children, World Vision, Consejo Noruego para Refugiados (NRC) y Fundación PLAN sigue trabajando de forma articulada para brindar educación a la niñez más vulnerable en nueve departamentos del país, promoviendo el retorno seguro a clases.